(LA PRENSA/EFE)

Umbral: “es urgente hablar del mundo”

¿Es usted un eterno rebelde?Yo no pertenezco a ningún grupo, pero si así fuese, sería un grupo que ya está mayor, que ha envejecido en la disputa por la verdad. Y la verdad no es buena, ni necesaria, ni noble, la verdad es sólo una herramienta para decidir el qué hacer. Por eso pertenezco tal […]

¿Es usted un eterno rebelde?
Yo no pertenezco a ningún grupo, pero si así fuese, sería un grupo que ya está mayor, que ha envejecido en la disputa por la verdad. Y la verdad no es buena, ni necesaria, ni noble, la verdad es sólo una herramienta para decidir el qué hacer. Por eso pertenezco tal vez a un grupo de bandidos. De bandidos por naturaleza, de ladrones, porque la posguerra nos hizo ladrones ya que había muchos ricos y mucho que robar.

Hoy estoy humildemente acomodado, pero ya no le robo nada a nadie, ni siquiera robo metáforas a los grandes maestros que siempre han sido los mismos para mí. Lo único que espero es que ya no se me atribuyan más hijos bastardos con la alta burguesía madrileña, porque me crea un problema que no sé cómo resolverlo, y además ya no tengo edad.

De todas las mujeres que aparecen en su libro ¿cuál no le ha vuelto a dirigir la palabra?
Recuerdo en Escocia a una mujer que me invitaba a comer, y me daba trece platos, todos de pescado. Claro, aquello era agobiante, inevitablemente dejamos de dirigirnos la palabra, porque era un intercambio de pescado tal que parecíamos una empresa de atunes y sardinas.

Usted ha escrito en la mayoría de los diarios de España ¿podría describir el panorama periodístico de España en la actualidad?
Eso da para una conferencia, pero en resumen creo que el panorama periodístico ha mejorado sustancialmente. El periodismo gana en proporción a la libertad, a medida que se han ido consiguiendo mayores libertades, la libertad periodística ha crecido. Se dicen más cosas, más verdades y mentiras, pero tiene una presencia ineludible. De hecho, los periódicos se compran mucho más y se usan mucho más. La libertad concede un ámbito más amplio, y más verdadero a la prensa.

Eso también da mucho margen para que se escriban falsos testimonios, se abusen de esas libertades y que se dé la escritura partidista y algunas deformaciones como el separatismo, el cantonalismo, el nacionalismo, la periferia y todo eso. Por eso, decir España cada vez está peor visto y resulta incluso un poco “gay”.

Esto no sé qué solución tiene pero creo que si la hay es política y no periodística. Necesitamos una prensa más justa y verdadera, hoy más que nunca. Hace falta que dejemos de recoger en las noticias cosas que no merecen la pena ser comentadas ni en el autobús. Hemos ganado mucho gracias a la democracia, al socialismo y al liberalismo económico, pero no nos podemos dormir en los laureles.

Lleva tiempo publicando memorias, ¿le queda algo por contar?
Creo que me queda por contar todo lo que no tiene ningún interés, todo lo que no vale la pena ser contado. Hay cosas que no vale la pena contar, para eso están las cartas al director, que suelen resultar totalmente anodinas.

Usted admira a Camilo José Cela, ¿alguna rectificación al respecto?
No, no tengo nada que rectificar, mi admiración por Camilo José Cela es absoluta. El contacto máximo que he tenido con su literatura me ha proporcionado mucha sabiduría. Las desavenencias que se produjeron en torno a él, tiene que ver con ciertas cosas que he escrito y que aluden a algunas mujeres.

Yo sólo escribí pasajes en la vida de un maestro que había sufrido mucho con el asunto de las mujeres, y esto no le gustó a ciertas señoras que fueron directamente aludidas. Por eso no es que tenga algo que rectificar, es que no sé qué rectificar.

¿Por qué no abordó el tema de los viajes en otros libros?
Porque para mí era más urgente hablar del mundo de la literatura, de la posguerra, de Valle Inclán y lo que le rodeaba. Antes seleccionaba más lo inmediato que esta parte de viajes. Cuando uno escribe sus memorias, aprende sobre todo sobre sí mismo. Hay episodios, arte y cosas que deben ser consideradas despacio y que si no se escriben, no irán a ninguna parte. La mejor manera de conocerse a uno mismo es escribiendo.

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